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  • Rebeca Lombardo

Los Coach también tenemos fantasmas

Actualizado: 6 de dic de 2018

Pues no, los Coach no tenemos super poderes, no somos salvadores de nadie, ni conocedores de la verdad absoluta.

Me he dado cuenta en conversaciones con gente y conmigo misma, que existen unas creencias generalizadas: como eres Coach, tú no tienes problemas, tú vives feliz, en cada momento sabes hacia dónde ir, no tienes días malos… Pero eso no es así, no es mi caso ni el de muchos de mis colegas profesionales.

Todos tenemos máscaras, todos tenemos ego por trabajar y todos tenemos “una piedra en el zapato” que en algún momento nos hace cojear; llámala ansiedad, miedo, dudas, creencia limitante….

La diferencia es que cuando eres coach y te descubres en un día “gris” de esos en los que parece que una nube llena de truenos se hubiera posado en tu cabeza y quisiera ser tu fiel compañera por una temporada, te haces consciente enseguida de ello y quizá la tormenta en vez de durar una semana te dura un día. Además, posees las “herramientas” para saber que estás bajo esa tormenta y eso te permite (en la mayoría de ocasiones) poder tener un día “normal” simplemente siendo consciente de que está mas gris, pero que la nube va a pasar, la puedes echar a un lado y manejar tu día a día sin que te paralice, si así lo deseas.


Pero también es verdad que el conocimiento de estas “herramientas”, el trabajo constante hacia un crecimiento y maduración personal, puede ser un arma de doble filo en esos momentos donde la nube nos persigue.

Porque cuánto más creces tú, más crece tu propio saboteador, esa voz que te juzga, que te exige, que se apodera de ti cuando, por alguna razón, se abren grietas emocionales en el alma mortal del coach.

Este saboteador se las sabe todas y no es nada condescendiente, más bien se transforma en una voz mental cruel que no nos permite fallar ni bajarnos de ese estado de plenitud y eterna sonrisa.

¿La solución? Una vez más ser siempre muy consciente y tener presente quién está hablando, si quien habla si eres tú desde el corazón o si estás dejando a “tus voces” que se apoderen de ti.

Trabajar la respiración consciente, el autorespeto, el darnos permiso y, personalmente, a mi me sirve ponerle voz de Doña Rogelia, así desacredito el mensaje y poco a poco con un ejercicio de respiración le voy bajando el volumen.

Que sí, que sí, que todos tenemos fantasmas… la cuestión es si eres consciente de ello y cuanto tiempo dejas que se apoderen de ti.